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Con frecuencia, hemos observado que algunos padres tienen por costumbre besar al bebé, o hijos pequeños en la boca. A pesar de que muchos expertos se han pronunciado sobre el tema, explicando los efectos físicos y psicológicos que esta costumbre puede traer; muchas personas lo siguen haciendo.

Es cierto, que esta costumbre parece inofensiva y que la intención es la de demostrar el profundo amor que se tiene por los hijos. Pero lamentablemente, este sencillo gesto de besar al bebé en la boca, puede tener daños irreparables.

Besar al bebé en la boca ocasionó una gran desgracia 



Como sabemos, los bebés son criaturas indefensas. Han pasado 9 meses en un sitio seguro; y al nacer, su sistema inmunológico aún no se ha desarrollado; por lo que están completamente vulnerables a todos los microrganismos y agentes patógenos que se encuentran en el ambiente; muchos de los cuales, los adultos portamos.

La boca es uno de los medios más accesible para que los agentes infecciosos entren al organismo del bebé; por ello es necesario mantenerla alejada de cualquier posible amenaza. Veamos como al besar al bebé en la boca, su propia madre le cegó la vida. Sarah Pugh junto con su bebé Eloise son las protagonistas de esta triste historia. Sarah tuvo un hermoso bebé; le puso por nombre Eloise. La niña fue traída al mundo mediante parto natural y sin complicaciones. Cuando les dieron el alta en el hospital, la niña se encontraba completamente saludable.

A los pocos días luego de nacer, la bebé empezó a perder mucho peso y dejó de comer; razón por la cual su madre la llevó prontamente a un centro de salud por atención médica. Su estado de salud se deterioró rápidamente; por lo que los médicos decidieron trasladar al bebé a un centro de salud mejor dotado; para poder realizar un mejor diagnóstico, pues no se explicaban a qué se debía el deterioro en la salud de la niña.

Al ser trasladada y después de realizarle numerosos exámenes, los médicos determinaron que la pequeña se había infectado gravemente al tener contacto con un herpes, lamentablemente la infección ya había avanzado hasta el cerebro. Una vez determinado el diagnostico, los médicos empezaron a investigar el origen de la infección y descubrieron que la madre padecía de herpes y que tenía la costumbre de besar al bebé en la boca; de manera que ésta había sido la puerta de entrada de la infección.




Lamentablemente, ya el daño estaba hecho y 24 días después de ser hospitalizada, Eloise falleció. Su madre Sarah quedó completamente destrozada. Ya de por sí, la pérdida de un hijo es un dolor muy profundo, pero haber tenido parte de la culpa ha de ser un dolor insoportable. Esta pobre madre jamás imagino, que un beso podría causar la muerte de su bebé. Hoy Sarah es consiente de haber cometido un error y de lo dañina que puede ser esta costumbre de besar a los hijos en la boca.

Que la historia de Sarah y Eloise, nos sirva de lección a nosotros y pueda concientizar a los padres, de como algo que parece ser inofensivo puede causar un gran daño.


Dean Wharmby, de Manchester, Inglaterra, es padre de familia además de un apasionado deportista. Este culturista le da mucha importancia a su cuerpo, y su masa muscular se ha convertido en su principal inversión, tanto profesional como económica.

Dean invierte todo su tiempo en entrenar y llevar una dieta saludable: esta incluye la friolera cifra de 10.000 calorías diarias, con las que busca conseguir tanta masa muscular como sea posible.
Para conseguir su objetivo, Dean alterna entre comida rápida y una dieta equilibrada que incluye pollo, pescado o huevos, para cubrir sus necesidades de proteínas. Además, este deportista consume bebidas energéticas para estar despierto y concentrado durante su intensivo entrenamiento. Dean bebe dos latas de estas al día durante cada entrenamiento.



Pero hace cinco años los planes de Dean empiezan a desbaratarse porque enferma. Los médicos le encuentran un tumor, pero Dean se niega a someterse a quimioterapia. En su lugar, busca alternativas naturales y estas parecen dar resultado, porque el tumor disminuye y acaba por desaparecer. 
Dean vuelve a sus antiguos hábitos y sigue haciendo lo mismo que hacía antes de descubrir que tenía el tumor. Pero en esta ocasión las consecuencias son peores: los médicos le comunican que tiene cáncer de hígado.
De nuevo, este padre de familia intenta combatir el cáncer con una dieta más estricta y saludable y vuelve a negarse a someterse a quimioterapia. Dean empieza a perder peso a ojos vista.
Pero ya es demasiado tarde para este hombre de 39 años. En su lucha contra la muerte descubre lo que la ha provocado: las bebidas energéticas.  Su altísimo contenido en azúcar estimula el crecimiento de las células cancerígenas, acelerando su crecimiento y multiplicación.

Dean culpa a las bebidas energéticas de su muerte, que se produjo en los brazos de su esposa Charlotte. El padre de la pequeña Scarlett murió antes de tiempo. Por querer llevar su cuerpo más allá de sus límites, este hombre pagó con su vida. Como muchas otras personas, Dean consumía demasiadas bebidas energéticas. Sin embargo, son pocos los que conocen sus riesgos. 
Comparte esta triste y perturbadora historia con todos tus conocidos, para que sepan que estas populares bebidas cuestan más que un par de euros. Hemos de estar especialmente pendientes de la gente joven, que es la que más consume esta clase de bebidas.



Este microchip está siendo desarrollado por la famosa empresa de telecomunicaciones Motorola. Bautizado con el nombre Mondex (Mon: monetario/ Dex: dexter; localizado en la mano derecha) significaría un inmenso avance en la tecnología al permitir mantenernos comunicados sin necesidad de tantos aparatos electrónicos, tener toda nuestra información personal (número de identificación, historial médico, antecedentes criminales, currículum, etc.) y pagar, todo gracias a un pequeño implante bajo nuestra piel, algo que tan sólo podríamos soñar o ver en una película de ciencia ficción.





En la actualidad son más de 250 compañías alrededor del mundo las que financian y apoyan esta iniciativa; algunos países incluso ya recibieron el visto bueno para usarlo, entre ellas Costa Rica, Guatemala, Canadá, China, Nueva Zelanda, Israel, Australia, Filipinas, Nicaragua, Brasil, Honduras, Panamá, Tailandia, India, Taiwan, Sri Lanka, Singapur, Reino Unido y Estados Unidos.

El implante tendría un tamaño muy similar al de un grano de arroz con tan solo 0,75 mm de ancho y 7 mm de largo. La compañía productora, luego de muchos estudios sobre las reacciones adversas que podría tener el bio-chip en nuestro cuerpo, decidió que la mano y la cabeza serían el mejor lugar del cuerpo para colocarlo. Una vez dentro, no podrá ser retirado quirúrgicamente sin alertar a las autoridades de la localidad y causar una reacción adversa de tipo envenenamiento debido al litio que contiene la batería del dispositivo.

Sin embargo, miles de personas en el mundo consideran que este microchip es la marca del diablo. Comparan al dispositivo con la marca que la Biblia predice que tendrán en la mano o en la cabeza las personas que negaron a Jesucristo y a Dios y que por lo tanto irán al infierno.



“Y hacía que todos, pequeños y grandes, ricos y pobres, libres y esclavos, se les pusiese una marca en la mano derecha o en la frente” – Apocalipsis 13:16
“Y que ninguno pudiese comprar ni vender, sino el que tuviese la marca, o el nombre de la bestia, o el número de su nombre” – Apocalipsis 13:17
“También vi unos tronos, y sentados en ellos los que tienen poder para juzgar. Vi también las almas de aquellos a quienes les cortaron la cabeza por causa de las enseñanzas de Jesús y de la Palabra de Dios. Vi a todos los que no habían adorado a la bestia ni a su imagen y no habían recibido su marca en la frente o en la mano. Volvieron a la vida y reinaron mil años con el Mesías” – Apocalipsis 20:4