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La biblia es el libro sagrado de los cristianos, y en realidad, consiste en varios libros que fueron escritos en un período de tiempo que va desde el 900 a. C. al 100 d. C, serían unos mil años aproximadamente. Se puede dividir a groso modo en: Antiguo testamento y nuevo testamento. Esto hace de su compresión una labor más sencilla. La sagrada biblia contiene las ideas y los planteamientos que hizo Dios a sus discípulos en la tierra.



El máximo creador reveló la información que debía contener este compendio (la biblia) a sus profetas. Básicamente se recogen una serie de normas, que de ser debidamente aplicadas, aseguran una estancia feliz en la tierra y además, un lugar digno en el paraíso junto a Dios padre y su hijo Jesús.

En Octubre de 2014 la NASA hizo una serie de descubrimientos que, por lo menos, demostrarían la veracidad de dos segmentos del sagrado libro. El respetable Harold Hill, director de la compañía de autopartes Curtis de Baltimore, quien a su vez cumple labores de consejero de la organización espacial, cuenta cómo se dieron los hallazgos:

Un día cualquiera de verano se encontraban haciendo los cálculos necesarios para determinar la trayectoria que seguiría uno de los satélites que pondrían en órbita próximamente. Esto es indispensable puesto que, así se puede predecir con cuales obstáculos tendría que lidiar el aparato durante su estancia en el espacio exterior.

Luego de finalizar con las operaciones matemáticas la información fue suministrada a una súper computadora capaz de cotejar los datos con su base de algoritmos astrofísicos. Para sorpresa de los científicos algo andaba mal y la máquina emitía una señal de alerta más un mensaje que hacía entender que se había perdido un día en el universo del tiempo transcurrido en la historia. Aquello resultaba muy desconcertante por lo que solicitaron la intervención del equipo de mantenimiento, lo que fue inútil porque la computadora estaba en perfectas condiciones.

En el grupo se encontraba un hombre cristiano que acotó que él había leído en la biblia sobre un experimento en el cual el sol había sido detenido. Todos parecían escépticos y exigieron al buen hombre que les mostrara aquel escrito. Este sujeto sacó su biblia y la abrió en el libro de Josué y relató. “No tengas miedo, porque los he entregado en tus manos, nadie podrá hacer algo en tu contra”. Josué se encontraba temeroso y pensaba que sus enemigos lo iban a rodear con oscuridad así que le pidió a Dios que detuviera el sol.

Nuestro señor es misericordioso y atendió al llamado de Josué. “El sol dejó de avanzar y la luna se también… y no se apresuró a terminarse casi un día completo”. Los científicos verificaron con su computadora que la información aportada fuera congruente, y en efecto lo era, sólo que, el periodo de tiempo que faltaba en aquella época era de 23 horas y 20 minutos, entonces, ¿Qué había pasado con esos 40 minutos restantes?

De nuevo el texto sagrado iba a darles la respuesta. El hombre religioso recordó que en el Libro de Reyes, capítulo 20: 8-10, se hace alusión a que Dios hizo que el sol retrocediera. Se dice que Ezequías, que estaba a punto de morir, fue visitado por el profeta Isaías quien le aseguró que no era su momento de fallecer. El enfermo pidió una prueba de que todo eso era verdad, solicitó al profeta que avanzara o retrocediera la sombra 10 grados y en efecto, este la hizo declinar 10 grados a través de la gracia de Dios.

Esos 10 grados equivalían a 40 minutos y servían para completar las 23 horas con 20 minutos perdidos en el libro de Josué, resultando así en un total de 24 horas. La NASA tuvo que adjuntar lo anterior a la historia como “El día que faltaba en el universo”.