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Por más que sea muy discutido si el uso del sostén es dañino o no para nuestra salud, el hecho de que su uso es necesario para todas las mujeres es innegable.

Sin embargo, a todas nos ha pasado de llegar a nuestro hogar y ni siquiera quitamos nuestro sujetador e incluso pasamos toda la noche con él puesto.


Aquí es cuando sí es cuestionable si puede ser peligroso no para nuestro bienestar físico el constante uso de esta prenda interior. Y a continuación verás los riesgos que su uso excesivo puede suponer.
#1 Compresión




Durante el día, tu sostén se encuentra permanentemente comprimiendo los ganglios y canales linfáticos. Esto no permite que se filtren y eliminen las toxinas naturalmente, ni tampoco que los canales cumplan adecuadamente su tarea de realizar el drenaje linfático.

Estas funciones normalmente son llevadas a cabo en el momento en que nos liberamos de esa compresión al quitarnos el sujetador. Por lo tanto, si interrumpimos estos procesos usando el sujetador también mientras dormimos o cuando no lo necesitamos, corremos el riesgo de que se originen retenciones de líquidos que a largo plazo pueden derivarse en la aparición de quistes, nódulos fibrosos o incluso tumores.



#2 Movimiento


Los pechos, como todas nuestras partes del cuerpo, necesitan movimiento para permitir la circulación, tanto de la sangre para que no se acumulen toxinas y también en el caso de las mamas la circulación de las linfas y su masaje. Por lo tanto, si acostumbras usar tu sostén desde que te levantas hasta el momento en que te acuestas, o incluso tienes el mal hábito de dormir con él, deberías comenzar a reducir su uso hasta máximo 7 horas al día.

#3 Temperatura







Debido al material con el que el sujetador es fabricado, normalmente algodón, su tejido hace que nuestro cuerpo no transpire lo suficiente y que nuestro pecho mantenga una temperatura más elevada de la que debería ser. Y no es bueno exponer nuestro pecho a una elevación térmica también por la noche.

#4 Otras opciones





Si realmente sientes que debes tener tu sujetador puesto las 24 horas del día, puedes tener en cuenta otras alternativas como sujetadores nocturnos. Éstas prendas son especialmente diseñadas para dormir y su secreto es que poseen una forma apropiada para separar los senos y evitar las arrugas al comprimirse un pecho sobre el otro. Además su material es apto para evitar el calor, permiten la ventilación y podemos sentirnos protegidas.

Además de estos riesgos que debes evitar si quieres mantener tus pechos sanos, es imprescindible que escojas la talla de sujetador que corresponde a tu tamaño, ya que también puede ser muy perjudicial usar una que no es la tuya.

Y también es recomendable evitar aquellos que tienen costuras, rellenos o aros metálicos y que oprimen tu pecho.



Es totalmente imprescindible mantener una higiene genital diaria. A esta zona hay que prestarle especial atención y cuidado, con la finalidad de mantenerla constantemente limpia y seca para evitar infecciones que pudieran complicarse en dolencias más graves. De ahí la importancia vital de mantener una correcta higiene íntima.

La higiene en el cuerpo de las mujeres incide de forma directa en la prevención de infecciones y enfermedades.

Las partes íntimas es especialmente vulnerable a determinadas infecciones, por lo que los cuidados deben ser óptimos.

#1 ¿Con qué lavarse?


Gel, jabón, toallitas, etc. Hay un sinfín de productos donde elegir. Pero, ¿cuáles son los productos más adecuados?
Es muy difícil eliminar el flujo, olor y humedad en la zona genital, porque los genitales cumplen una función excretora, dejan salir flujo, secreciones, el periodo, etc., al exterior del cuerpo, cosa necesaria. La naturaleza ha puesto ahí esa cantidad de flujos y olores.
Intentar eliminarlos del todo es inútil y perjudicial. Hay que lavarse, lo ideal es usar un gel para la zona íntima con un “PH” adecuado que no irrite ni reseque la zona, un gel de ducha neutro que sirva para todo el cuerpo, incluyendo los genitales. No debemos usar ningún producto agresivo, como jabones o desodorantes íntimos, para eliminar el flujo o el olor totalmente. Ni se puede, ni se debe.

#2 Cuántas veces lavarse

La higiene genital femenina debe ser una vez al día. No debe ser excesiva, de ser así produce sequedad, elimina la protección que de manera natural tiene la zona, haciendo que quede desprovista de su protección natural y favorezca a las infecciones.
Si se está en algún proceso de infección o en los días del periodo y se siente la necesidad de lavarse con más frecuencia, use sólo agua. Eso suele ser suficiente.

#3 Como hacerlo


Cuando limpiamos los genitales, se debe hacer en la misma dirección: de la parte más limpia (uretra y vagina) a la parte más sucia (que es el ano). Si se hace al revés, podemos facilitar las infecciones por el hecho de llevar restos de heces hacia la vagina o la uretra.

#4 Duchas Vaginales

Son la aplicación de agua o productos específicos de limpieza para el interior de la vagina, estas quitan toda la lubricación y protección natural, provocan mucha sequedad, eliminando los microorganismos que deben estar en la vagina para evitar infecciones. No se recomiendan las duchas vaginales, a menos que formen parte de un tratamiento prescrito un médico para casos concretos de infección vaginal.

#5 Uso de esponjas

No se recomiendan porque pueden ser una fuente de gérmenes. Es preferible usar las manos limpias para lavar bien en la vulva.

#6 Durante el periodo

Tanto si se usan tampones, compresas o copa menstrual, hay que cambiarlas de manera regular, sin dejar pasar más de 6 horas. En caso de usar tampones, usar un tamaño de tampón adecuado a la cantidad del flujo.

#7 Depilación o rasurado


Eliminar el vello de la zona genital es quitar una protección de la zona. Si eres propensa a las infecciones y a la sequedad vulvar prueba dejar algo de vello en los genitales, para que la piel de la vulva recupere una protección natural.
Si aun así optas por la depilación debes tener cuidado de no usar productos agresivos o cuchillas que puedan dar pequeños cortes.

#8 Ropa Interior

Usa la ropa interior pensando en comodidad, no en la estética, para tu vida diaria. La mejor opción es de algodón. Si se tiene picores y molestias con esta tela, quizá no sea de algodón, o de mala calidad, o con tintes demasiado agresivos para la piel.

#9 Relaciones Íntimas

Después de tener relaciones sexuales, no hace falta hacer ninguna ducha vaginal, pero sí puedes lavarte con agua o un gel íntimo, para eliminar el exceso de fluidos, o de productos como los lubricantes que pueden contener, por ejemplo, los preservativos.